
Receta de Mejillones con Patatas Fritas típica de Bélgica
Los mejillones son un ingrediente emblemático de la cocina belga, y su combinación con patatas fritas ofrece una deliciosa experiencia culinaria. Este plato es ideal para compartir en una cena acogedora o como entrada en una noche especial. Los mejillones se preparan a la perfección y se acompañan con patatas fritas crujientes, ofreciendo un contraste de sabores y texturas.
Ingredientes:
- 1 kg de mejillones limpios (mejillones azulertos o azulitos)
- 4 patatas medianas
- 3 cucharadas de aceite de oliva o manteca para freír
- 1 cebolla, cortada en juliana
- 2 dientes de ajo, picados
- 1/2 taza de cilantro fresco picado (opcional)
- Sal al gusto
Preparación:
- Lava y seca bien los mejillones. En una olla grande, coloca el aceite de oliva o la manteca y caliéntalo a fuego medio.
- Añade los mejillones a la sartén y cocínalos a fuego medio-alto, revolviendo ocasionalmente, hasta que abran (aproximadamente 5-7 minutos). Retira del fuego y deja reposar por unos minutos.
- Para las patatas fritas, pela y corta las patatas en rodajas gruesas. Calienta una sartén con aceite a fuego alto, añade las patatas y fríelas hasta que estén doradas y crujientes (aproximadamente 5 minutos por cada lado). Retira del aceite y escurre en papel absorbente.
- En un tazón grande, mezcla la cebolla picada, el ajo y el cilantro si lo usas. Añade los mejillones cocidos y cocina a fuego bajo por unos minutos para que el ajo se cocine pero no queme.
- Sirve el contenido del tazón sobre las patatas fritas, regando con el caldo de cocción de mejillones si lo deseas, y espolvorea con sal al gusto. Sirve caliente y disfruta de este plato tradicional belga.
Consejos de salud:
Este plato es rico en proteínas de mar y minerales como el hierro. La cebolla y el ajo aportan antioxidantes, mientras que las patatas proporcionan carbohidratos complejos. Para una versión más saludable, puedes optar por utilizar aceite de oliva y reducir la cantidad de mantequilla. Es importante comer los mejillones con precaución, especialmente si hay alergias a mariscos.
Contexto cultural:
Los mejillones con patatas son un clásico en Bélgica, reflejando la rica tradición culinaria del país. Esta región es conocida por su aprecio por los mejillones frescos, capturados y consumidos a lo largo de su costa. La combinación de estos mariscos con las patatas, un alimento básico que llegó a Europa en el siglo XVI, muestra la evolución de la gastronomía belga. Este plato es perfecto para disfrutar en cualquier momento del año, pero especialmente en las noches frías de invierno.

Bélgica, un pequeño país situado en el corazón de Europa, es un destino turístico que a menudo se pasa por alto, pero que tiene mucho que ofrecer. Con su rica historia, su vibrante cultura y su deliciosa gastronomía, Bélgica es un lugar que merece ser descubierto.